En la versión de internet del periódico “El País” salió el día 25 de mayo una fotografía que hace bueno el dicho de que… “Vale más una imagen que mil palabras”, dicho que para los que amamos las imágenes de las palabras no es del todo cierto, sino todo lo contrario. Pensemos en el cine mudo: Sólo cuando fue sonoro y se le incorporó a la imagen el lenguaje oral audible, alcanzó su verdadera dimensión. La pintura es un arte de imagen pura y dura. Los animales, mucho más inteligentes que nosotros, puede que piensen en imágenes exclusivamente, no lo sé, pero el ser humano tiene como base de su pensamiento, el lenguaje, así decimos y aseveramos, traduciendo las imágenes a palabras, que un cuadro es trágico, narra una escena cotidiana o pertenece a ésta o a aquélla escuela pictórica, es original o se observa en él una determinada influencia, pero todo lo expresamos con palabras, bien para nosotros mismos o en diálogo con alguien que nos escucha. Lo que ocurre, en definitiva, es que sin palabras certeras que iluminen una imagen, esta suele quedar coja. Tal es el caso de la fotografía de referencia en la que Gates, y no viceversa aunque también lo haga Zapatero con él, estrecha la mano de nuestro presidente.
Resulta curioso que en el debate sobre el estado de la nación, Zapatero propusiera que nuestras aulas se llenaran de ordenadores personales. Esto es una mina de oro, pensó entonces el nuevo Rockefeller creador de software. Máxime pensó eso el yanki, no sin preocupación, cuando el ministerio de educación informó de la posibilidad de que los ordenadores de nuestros alumnos llevaran software libre, como ya ocurre en algunas comunidades autónomas. Resultado: la suculenta tajada que se está guisando, puede peligrar, y para eso, yo Gates, que aunque tengo mucho dinero, quiero más, estoy aquí estrechando la mano del presidente del gobierno de España. Para qué andarme con chiquitas y no comentarle al “presi” lo bueno y recomendable que es mi software, pensó también el magnate de la floreciente industria de la informática. Gates estrecha la mano más pensando en su saco de dólares sin fondo que en la formación de nuestros alumnos. “Poderoso caballero es don Dinero”, dejó escrito Quevedo mucho antes de que los padres fundadores de EE. UU. estuvieran en proyecto en la cama de sus progenitores.
Yo me pregunto si ese ricachón americano, que desde mi punto de vista es una montaña de oro avarienta, pensará que los demás somos tontos y no vemos lo caros que son sus productos para la mayoría de las familias del Primer Mundo, e inalcanzables para las familias del Tercer Mundo. La brecha entre unas zonas del globo y otras, es abismal, y la consecuencia de este hecho constatable es una pescadilla que se muerde la cola, es decir, en una sociedad global como la actual, los países en vías de desarrollo no pueden invertir lo necesario en material tecnológico, y por ello cuando hacen fuertes inversiones en información, los países desarrollados ya están otra vez a la última y un paso por delante. Gates no se caracteriza por ser precisamente una hermanita de la caridad.
De todo esto se deduce que no está mal que los hombres se estrechen la mano, pero el “estrechón” de manos citado me huele a chamusquina, y cuando huele a chamusquina es indicio de que algo se está quemando o acaba de quemarse.
Yo no tomo partido por un software u otro, aunque se me ve el plumero, si bien me imagino a los usuarios habituales de Linux y Unix, con náuseas ante tal choque de manos.
Alfonso Toribio