Poemarios-Eslabones
LA LETRA Y SU EXPRESIÓN
POEMARIOS
EL TRONO Y EL DESIERTO

LA VIDA VINO A…
La vida vino a tragarse gargantas,
a ahogar al beso y a la luna.

Suprime sin piedad las caricias,
separando
a la madre del hijo.

Madre debajo de la tierra
cuando los sueños estaban en alza.
Madre que hace temblar
los cimientos del alma.

La vida atesoró la muerte de mi hermana,
mi pequeña, la reina…

El corazón se me escapa…

Vida que trajiste la muerte
cuando la felicidad cantaba.

Vida que trajo la vida,
y vida llena de vida
privada de su verdadera llama.

 

DIALOGO
Llora que te llora, lloro
razones de estúpida muerte
cuando llegan las tardes de agosto
y viene a mi voz tu recuerdo.

Felices atardeceres eternos,
sonajeros hoy del viento…

Caracoles de luto me dicen
que el estío es el invierno,
porque la luna de tu gracia
ya no se desliza entre los sueños.

Tan pronto se quebró tu talle,
que ando propinando zancadas
por absurdos recovecos del alma.

Si yo pudiera pisotear el gusano,
créeme, mi pequeña Ana,
que te llevaría de mi mano
por la belleza y su palabra…
Juntos pasearíamos
de nuevo, a la brisa
de aquellos arroyuelos,
por la alameda
donde el mirlo
festejaba, cantando,
tu dulce presencia,
y yo, en mi voz, festejaba
unos labios de mujer, que tú sabes
cómo me adoraban.

¿Qué importa la vida
si sólo es un trago
de hiel en la saliva?

 

VISION ACTUAL
Se han secado las cepas
y la desolación produce cardos
en la tierra de los años.

Hay azufre en el viento
de todas las estaciones… y ahogo.

Profundas soledades de los pinares hay,
que yermas ramas escupen
sobre mi cara de cal y espuma.

Castilla de la jara y el sol,
rosa ancha por mi piel,
que huyendo de las caricias,
abierta en una llaga,
sufre sin límite ni consuelo.

Dolor de ver que tus ojos ya no miran,
ya no sienten el agua de las fuentitas.
Dolor de ver que el peine dulce del amanecer
en el espejo llama, vanamente, a tu pelo moreno.

Cimientos derruidos de mi Castilla,
olvidados pasadizos de leyenda
o sonajero en el basurero del tiempo.

Hay azufre en el viento
de todas las estaciones…

…Y ahogo.

 

TU HIJO
Cuando lo miro, los pies
pesan como plomo en las alas.
Imagen de tu imagen,
azabache feliz que me duele.

Nunca conocerá a su reina,
ni la dulzura pura de su talle.
Vivaracho como tú,
no sabrá jamás que las estrellas
se cayeron del cielo.
No sabrá del fogonazo de una noche
¡terrible!,
cuando yo, sentado ante tu lecho,
sentí que se te escapaba la vida,
mientras veía, con mi mirada cercada,
cómo la tuya se alejaba.

Morirse en los cuidados,
en la ternura que hace saltar sus risas,
llena el ámbito vacío,
vacío de golondrinas y esperanzas.

Es él tu voz serena,
tu mirada y tu reserva.
Crecen en él tus besos,
tu estatura y tu belleza.

Míralo apartado bruscamente de tus dedos.
Apartado de su verdadero tesoro.
Míralo qué feliz es
descubriéndolo todo.
Mírame a mí, partido en el camino
que juntos tantas veces hicimos.
Él nunca podrá recordarte,
no podrá descubrir nunca
el vuelo de tu corazón grande.

Alfonso Toribio

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