NEGRO Y LUNA
La luna de enero, capricornia
de las heladas,
donde los mapas
se pierden incompletos.
Luz sangrienta en los cerezos desnudos,
bombazo para los ojos y los besos.
Escarcha y cañaliegas secas
por prados y eras.
Me esconderé en la guarida del lobo,
aterido, miedoso,
como quien sólo ve pupilas sangrientas
u hombres y mujeres sin presencia.
Ya sólo tengo tu recuerdo,
y a la vivaz luna muerta,
caminante estática de los hospitales.
Tu rostro verdadero me persigue
y se disfraza de féretro y sepultura,
donde viajo en vida… y ahí quisiera estar,
golpeando la puerta de tu regreso
o durmiendo contigo para siempre.