FUENTE MORENA
“Culto al Modernismo”
Esta tarde,
cielo gris, de la hoy altura plomiza,
cristal asardinado ahora.
Tú iluminas, cielo gris, el rojo recuerdo,
donde un día, o un tiempo de rosas,
brilló polícromo diamante,
de alondras lleno,
primaveral vertiente de sueños y cinturas cantoras,
cual áurea góndola, tranquila irisada,
que se meciera en nana infinita.
Divina eras ¡oh reina cielo azul
con mil océanos interiores!
¡oh enjambre melódico y salvaje,
en dulcísimos panales derramado!
Yo dije siempre que eras un racimo vivo,
que andabas por el fuego ardiendo,
consumiéndote dorada y sin quemarte,
y quemando,
los oros de tus ojos miraban
como quien mira un sueño.
Digo, esta tarde,
soberano pasajero de la vida,
que no había nada,
nada como las chispas de tus pupilas
cuando miraban desde su dulce llama enamorada.
AL PODEROSO
Dejad ya de prenderle
fuego a la mar,
de amamantar
el monstruo del odio.
Dejad al Hombre,
en su pena, penar.
Dejadlo solo,
solo en su calvario,
en su esqueleto de existencia
ardua y constante,
peregrina de la nada,
reina de la esperanza.
Que el Hombre respire
en su sola sustancia mortal,
sin la atadura de vuestra voz insomne.
Dejad al Hombre en paz,
en la paz sonora de su solo cordaje,
límpido, con su amor o su ira.
Por su caverna eterna,
permitid que el Hombre camine.
Permitidle reír o llorar
lejos de vuestras guerras santas,
lejos de vuestras muertas ansias.
En su desplegada estatua de carne y sueño,
dejadlo libre o preso en su tela de araña,
a la vera de su cielo
o a la vera de su infierno.
LOS POETAS
Nosotros, los imprevisibles poetas,
amasamos hiel o pan con la palabra.
Venimos siempre con racimo maduro,
y es la nuestra, la voz más antigua y pura,
ésa que surge en la tierra
desde la entraña del manantial.
Hijos de Diana,
somos la agua primigenia de la vida:
no existe un amante verdadero
que no haya querido escribir
el poema más bello.
Somos,
la primera luz, y la última estrella.
Una vez quisimos romper
las vidrieras de las catedrales
salir desnudos bajo una lluvia nueva
que por todas partes portero
hiciera germinar sonoras sirenas mecánicas
ventiladores focos de moto…!?! Abolir
quisimos l.as, [reg-las ,%y]; l-o_s te?mas.
Borrachos o sobrios, también hemos escrito
lo primero que asomaba a nuestra mente.
Pero siempre, siempre hemos hecho despertar
a las dormidas palabras,
las hemos llenado de sueños,
hemos esculpiendo su belleza
en la alegría o en la enfermedad,
en la salud o en la tragedia.
Siempre, siempre las hemos hecho danzar,
sea porque era triste la alborada,
sea por la sangre derramada en la plaza,
por el cisne, por la Edad Media…
SOY Y QUIERO
Estera sin sudario,
canto vivaz de ave,
fogonazo de nieve,
y en ancho desierto
hielo en las sienes.
Quiero tener en verso
el alma del sendero,
la luz en la noche,
y del día, el sueño.
Poseer con palabras
la esperanza abierta
con el beso primero.
¡Que venga a mi pluma
la voz que se desnuda!
¡Vivir sólo en un verso!
Alfonso Toribio