LO PERDIDO
Recuerdo las noches de luna llena de mi juventud:
ni una brisa de viento,
y una luz encantadora dando pistas de las cosas.
Íbamos por el campo,
paseábamos los tesos con viñedos,
lejos del pueblo.
Todo nos amaba
y a todo amábamos.
De regreso, nos esperaba otra vez la bodega,
sagrado sitio de leyenda,
donde imaginábamos un pasado perfecto.
Llenábamos de mitos nuevos nuestras mentes,
y empujados por Baco,
éramos dioses.
Recuerdo las noches de luna llena de mi juventud:
ni una brisa de viento,
y una luz encantadora dando pistas de las cosas.
A PEPE JERINGA ,
GENEROSO CLEPTÓMANO DE LA VIDA
Vete, perro insano, a insanar a otra parte,
que aquí nadie quiere, seguir viéndote la cara,
cara que al caminar te pisas
en la inclinada torre de tu zafio talle.
Sí, vete, con tu música de muerte a otra parte,
con tu sonata de anticristo de los enfermos, vete,
a que velen a otros muertos
los que el dolor en el alma le dejes…
…Y es que sabes tanto de medicina, en partes,
que es temeridad de ti fiarse,
pues entiendes de Hipócrates
tanto como una rana de cante… hondo.
Especialista en hoyas,
lo tuyo son los hoyos
que espumeas por tu boca venenosa,
de china en china
y de tómbola en tómbola.
La suerte mala de tenerte, Don Jeringa,
y la epistemología ausente de tu frente,
serán con los que ya compadezco,
pues nos libramos de la Espada de Damocles
que tendiste sobre muchos,
y dejaste caer también sobre mi madre.
Que el infierno te guarde, cuando la hora te llegue,
pero en el noveno círculo que “Il Dante” cantare,
allí, donde yacen los traidores,
porque tú lo eres de Hipócrates
como de su Maestro lo fue Judas Iscariote.
DOS MILENIOS
Yacen en las estanterías
y del árbol son morteros llenos de ajo
que ajados respiran desde las sacristías
en las laderas del eco firme y con raíces raídas.
Ni peras para el olmo ni zurrón para la yegua relinchona
de una onza de mil arrobas,
presa en su calvario de atiborrados barros de antaño,
condena de algún Augusto menos César venido a menos
que allá por el trescientos y pico pica donde pacieran haces.
…Y de aquella lengua a la nuestra bramando,
brama quien ya no tiene braveza,
sino cornadas y descosidos de mi España,
que por los siglos de su historia perdió
poetas y estandartes de auténtica cepa.
Dadme una palanca y muevo el mundo,
aquí no cabe,
que decir mazo y estola en Castillla, es lo mismo,
o decir Constantino quemo y mando también.
Dejemos que el río siga su curso,
y a la mar nos lleve a todos,
que en una escoba de agujeras
agostado está el invierno.
A BENEDETTI
Cuando muere un poeta
es como si el mundo se quedara huérfano
de alamedas y pájaros cantores
es como si un viento gélido universal
apagara una estrella y la oscuridad
retornara al amansado y noble
pero también férreo corazón del hombre
cuando un poeta muere
se altera el orden de la caricia
y se observan las calles más vacías
y más llenas de cardos vagabundos
y de palabras secas como piedras de honda
pero vos no os preocupéis
pues la vida sigue con su itinerario indocumentado
camino de Ítaca
a la espera de darle una solución aún
al fusil que viste un niño
a la plaga de langosta del avariento
a la demanda de justicia sideral
de los que fueron arrojados al abismo
desde aviones por unos verdugos justicieros
ocurre que las lágrimas no bastan
cuando muere un poeta
porque todos morimos un poco con él
todos nos damos un poco al abrazo de la tierra con él
porque él era tierra fértil
y pan divino en las mesas de los que además
nos alimentamos de espíritu
quedan huérfanas las palabras
cuando un poeta muere
la voz gana en afonía es cierto
pero vos no os preocupéis
ya que el verdadero poeta
nunca muere del todo
es un pájaro cantor de las alamedas
que ha derrotado al gélido viento universal
y su figura prevalece en la figura sinuosa de la palabra
que abrazamos desnuda y en lo oscuro...
Alfonso Toribio