Poemarios-Eslabones
LA LETRA Y SU EXPRESIÓN
POEMARIOS
ESLABONES

JUAN (14 DE ABRIL)
Amigo querido,
el viento te trajo
y en viento anidas
con las alas rotas
a destiempo. 

Ya sé que nada se puede añadir
a la derrota más definitiva,
pero acontece que tu amigo se muere
joven, con los sueños en alza.

Ese amigo con el que jugaste de niño,
al único que le contabas,
(y te contaba)
de adolescente y de joven,
lo que no te contarías a ti mismo
y él adivinaba,
va, y se muere,
y tú te lo tienes que creer,
porque sabes que a ti te va a tocar
un día,
y sin embargo,
no acabas de creerte que tenga que ser cierto eso
sino porque una nube extraña
te envuelve en la impotencia
con un nudo en la garganta
que te impide gritar como un cuchillo vengativo
que quisiera cortar las gargantas de todas las vidas
porque sabe,
que esto no tiene sentido;
tragas saliva entonces,
porque una nube extraña
te envuelve en la impotencia de su definitiva ausencia

con un nudo en la garganta.

Y van y vienen los recuerdos revueltos ante tu féretro, Juan,
como rayos o lucecitas de aquel toro del alba.

Pero van, también, y me traicionan las lágrimas,
que saltan en mi verso como balas envenenadas,
balas de luto que quisieran acallar las tinieblas
de este nacer y vivir para nada.
De pronto, ves que la libertad
de la muerte
de tu amigo,
es la esclavitud que te perseguirá siempre,
porque su palabra entrañable,
ya sólo vivirá como un derrotado eco vivo en tu mente.
Uno comprende por qué duele el aliento,
y por qué lloran las baterías en las bodegas
y en las plazas,
y por qué el viento no lleva alegres sus sones,
y por qué, los tenedores, se quedaron mudos de repente,
cuando tu amigo,
ya no repica patateras molineras
perfectas, de maestro,
desde sus manos.

 

SIN RETORNO

Para arrepentirse del pasado
no queda tiempo
en las calles inaccesibles
por donde rueda el polvo
de las cerezas del olivo.

Detuve mi mano
en la caricia,
en las varillas de cohete
que corría veloz de niño
por las calles de las procesiones,
y de nada me ha servido.

Me senté en mi alameda querida
a escuchar el canto
de sus sirenas de oro y agua,
y eran idas,
dejándome a la deriva.

Subí al teso alto
y divisé al Hombre
atrapado en su tela de araña,
esperando
que el aletear de una mosca
lo despertara de su letargo.

Cuándo vendrá la luz,
exclamo y me pregunto,
luz que nos saque de esta monótona rueda
de molino,
donde yacemos enfermos
y olvidados…
del verdadero sueño.

 

CÁRCEL

Me veo esclavo de lo que quise ser
(y ahora no es ni en fotografía)
en el verso oscuro que porfía
desde el día que me vio nacer.

Eterna lucha para sostener
dos bandos a la luz del día.
Con uno estoy en sintonía,
el otro fue un sueño para crecer.

Si mi yo alimentan dos mundos,
no tengo sosiego que sostenga
una esperanza de paz verdadera.

Es mi voz, cárcel de cielos rotundos,
híspido sonajero sin prebenda
que vive en desangelada estera.

 

JUVENTUD

El devenir de la rosa hermosa…
apoyada del tiempo en su espina,
reina que encuentra su seca ruina,
recuerdo de la dicha preciosa.

Hoy te resuelves en luz perezosa
con triste voz de heroína que trina.
Tu jardín murió en una esquina
donde yaces arrinconada y mohosa.

Resucitarte es dolor que mata
desde tu ventana de verde llama,
donde ofreces lo que ahora ata.

De un sonoro verso peregrino,
imposible fuente en el recuerdo
es tu enconado latido divino.

 

BERGANTÍN

Menguante hacia la tumba,
como la de todos,
es mi silueta de sombras,
de tragedias llena,
y quizá de alguna risa risueña
donde un día azul
brillara la esperanza más pura.

Es la luz de la luna de mi juventud
sombrero que vierto en la calle,
acometido por una riada de besos.
Allí era el último palpitar de las luces,
y el amor, su bandera.

Mañana, cuando haya muerto,
sólo quedarán la luz fría de la luna
y el alegre canto de los pájaros de mi alameda,
una efímera fragancia, quedará,
de labios como mástiles
y de velas navegantes entre almendros erizados
por la brújula loca del viento,
….entonces añadirá alas tristes el tiempo.

 

Pero he de decir que también fue tu cintura
una sentina tormentosa de agua fresca,
una rosa loca abierta a los cuatro vientos,
un milagro imposible de olas gigantescas
donde navegué como náufrago afortunado
por la mar océana de tu piel coralina.

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