Poemarios-Eslabones3
LA LETRA Y SU EXPRESIÓN
POEMARIOS
ESLABONES

CUPIDOS DE VENUS Y APOLO
Creo que lejos de mí hay un gran arbusto,
pequeño ser florido que quisiera
cazar
el pleno corazón
de la noche y el día.
Su imagen de oasis en este desierto de la vida
me persigue,
y siento, algunas veces, calmar una hermosa sed
avarienta, en la distancia y en la cercanía
de su espejismo perenne.

Otras veces, persigo la belleza
en un hilo de luna de luz confusa,
como sinuoso cuerpo de mujer real o imaginado,
pues…, ¿acaso existe otra belleza?

Os diré, os contaré a todos y a todas,
lo que  ya sabéis o habéis adivinado
en las noches de pensamiento
liviano y azaroso,
os voy a hablar de un fuego íntimo,
de un halo constante de esclavitud
sin cadenas:

Es el sueño quien nos guía
con las armas del deseo,
hacia un mundo mejor
de despertar perfecto.

DIVINO Y HUMANO
No busques en el amanecer al sol, hombre,
búscalo en la fría noche de tu corazón,
en la estela viva de cometa lejano
que dejas escondida cuando sueñas.

¿Eres tú acaso la voz oculta y perfecta?
¿O quizá acaso seas para el hombre
un destello o chispa de dédalo insalvable?

A veces, cual rayo fulminante
que se desvanece al instante,
me pareció vislumbrar el paraíso,
me pareció ser pura alma
en cuerpo alocado metido.

Algunas veces, cual pluma
de vuelo incorpóreo, o como ingrávido tacto dulce
que aletea por la dicha,
besé unos labios de mujer
bajo la cúpula titilante
de las preciosas noches estrelladas de agosto:

¿Eras acaso tú entonces la voz oculta y perfecta
que desde mis callados labios decían te quiero?
¿ O acaso quizá sólo se trataba de una presencia misteriosa
que aflorara desde el deseo eterno
que los humanos llevan en su aliento?

No, hombre, no busques en el amanecer al sol,
búscalo en la estela de cometa lejano
que dejas escondida cuando sueñas.

A LA ATENCIÓN DEL CLÁSICO
El Peque tenía la mirada a "canguingos”,
o, y,
yo sí sé, dónde miraba “el Peque”, pues
es el único
que mira dentro de él quizá en lívido momentánea.
Giraba el mundo en el vaso del Peque
como en el cuadro de Leonardo compuesto,
dando muestras, el mundo, de eternidad efímera,
con otros cálices
y otras últimas cenas aunque de sobremesa, éstas,
y, o,
dando muestras, también, de lo que esculpió “fugit”
el clásico,
y que siempre en el humano no es más, que
“Carpe diem” ido.

Vuelven a resultar, retornan siempre, son
cuna y tumba a la vez,
lo nuevo y lo viejo,
o, y,
sea continuo aquello de cómo a nuestro parecer…

Todo, todo es
el galimatías
de un ser pasante
en la vida.

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