CUPIDOS DE VENUS Y APOLO
Creo que lejos de mí hay un gran arbusto,
pequeño ser florido que quisiera
cazar
el pleno corazón
de la noche y el día.
Su imagen de oasis en este desierto de la vida
me persigue,
y siento, algunas veces, calmar una hermosa sed
avarienta, en la distancia y en la cercanía
de su espejismo perenne.
Otras veces, persigo la belleza
en un hilo de luna de luz confusa,
como sinuoso cuerpo de mujer real o imaginado,
pues…, ¿acaso existe otra belleza?
Os diré, os contaré a todos y a todas,
lo que ya sabéis o habéis adivinado
en las noches de pensamiento
liviano y azaroso,
os voy a hablar de un fuego íntimo,
de un halo constante de esclavitud
sin cadenas:
Es el sueño quien nos guía
con las armas del deseo,
hacia un mundo mejor
de despertar perfecto.