PRIMPERAN
LA LETRA Y SU EXPRESIÓN
SECCIONES
PRIMPERÁN ATÁVICO A BORDO

    Io so che questo che ho scritto
sotto queste lettere dall´ inferno,
non è facile a capire.
Per arrivarci,
bisogna avere qualcosa
che di solito, manca.

                              Alfonso Toribio

                                   PRESENTAZIONE
      En la “Comarca de la Guareña”, su comarca y la mía, existe aún un tiempo donde lo remoto se cultiva conforme a los cánones del Antiguo Régimen, y van los galenos allí, al bollo de fin de mes, y el enfermo pagador, desde su casa, encajonado, al hoyo, pues es éste en aquéllos, muy grande, tan grande, que con ojo de puente se compara, o con desmedidos  agujeros gruyeres, por los que, con su cayado, caminara pastoreando y bien erguido, quien paciera zafiros en la estación florida.
     Sobadores, tan desvergonzados, que pegados a su jeringa de primperán, no cumplen con su sagrado trabajo,  enlutan el alma de los demás y semejan enanajos de la tribu que partió de África antaño, atravesó el Estrecho y se estrechó en la comarca y en la cestita de uvas… pasas. Pringados hasta las gorgas de ignorancia, matan sin saberlo, porque no saben ser galenos, aunque con ese nombre los nombren los que los ponen a saciar la sed de las necrópolis.
      En fin, su finalidad es ser ellos mismos y su pesebre. Da igual que los llames porque te mueres,  porque tienes gripe o porque te duele un dedo, pues siempre, en principio, si pueden, no vienen, y si vienen, llegan con un  garbo… que parece que aborrecen a los enfermos, quienes tienen que encomendarse a la suerte, dado que, si te tienes que morir, te mueres, y si te salvas, es porque no tienes nada, ya que ellos, aplican el primperán y se marchan, recetando a los enfermos que tomen líquidos, aunque tengan derrames cerebrales o sea el corazón el que falle.

                                  LA GUERRA MELÓNICA
   Como si de una rebelión en toda regla, de melonares se tratara, la medicina de Castilla y León da el visto bueno, sin sonrojarse, a la eterna teoría de charanga, de harapos y de igualas, que, en las oscuras mazmorras de sus cerebros de pozo y péndulo perviven cuales vestigios homínidos de árbol ancestral y de adoración de la luna, aunque ahora sean la corbata y el traje caro a medida,  así como el mundillo rancio de papá, sus señas de identidad. El fornido coche, el darse fraternalmente la paz, el ser un ciudadano modelo y casi católico, y sobre todo la misa mayor en honor del patrón, resultan patéticos gestos públicos, cuando no grotescas señales hoy del “Vuelva usted mañana”.
  
     A. T., frente al tribunal que juzgaba el caso de su madre, se sintió molesto cuando  observó un gesto de extrañeza y prepotencia en una jueza. Esa magistrada le había preguntado a A. T. que si se encontraba allí era en calidad de qué. A. T. le había indicado a dicha jueza que él hallábase allí en calidad de ciudadano, para comprobar si el artículo 41 de la Constitución se había cumplido o no. “Usted está aquí en calidad de familiar”, sentenció la jueza ante una aclaración al respecto del abogado de la acusación. Se estaba en los prolegómenos del juicio, y ella, la jueza, era una mujer rubia, regordeta, de gesto todopoderoso y seguro, que rondaría los cincuenta y cinco años. A. T. no le respondió a la jueza, no por falta de ganas, sino por indicación de su abogado. Sin embargo, A. T., se llenó de perplejidad, pues hasta ese momento pensaba que la Carta Magna  contenía derechos de los ciudadanos, no de los familiares.
 
     Pero sigamos con la rebelión de los melonares:
    El melón de la huerta, alegre, triunfante y dicharachero él en época “escura”, viste sotanas y calamidades de difuntos en las fauces milagreras de la Junta de Castilla y León, porque estábase la enferma, muy enferma, y el melón, el humilde melón, más que guerrero, estábase asesino al acecho. Los melones andan por las calles de Castilla y León adiestrados y sedientos de sangre.
     Se han levantado en armas los melonares y han declarado la guerra poniendo sus huestes en las mesas de los incautos usuarios del SACYL RURAL. En el magnífico servicio de salud que ofrece la Junta, los médicos rurales del Centro Médico “La Guareña”, gracias a Dios, han sido pioneros en reaccionar, en inmensa ignorancia, y primeros también en escarbar la tierra del cementerio, porque los melones usan armas muy virulentas, escondidas y terroríficas, que se camuflan de dolores abdominales, cansancio, sudoración fría y tensión alta, sobre todo, lo hacen, si están maduros, ricos y dulces. Los médicos de Fuentesaúco tienen por bandera aplicar, valientemente, recetas de “primperán” a los que hubieren comido melón, declarándole, a su vez, la guerra a los infames melones, que siempre producen dolores de barriga y atascos. Llama la atención el uso tan "estilístico" de comparar, cuales galenogóngoras, la jerga del tráfico con el tránsito intestinal. Son poco menos que héroes, esos médicos pioneros y primarios, como lo fueron antaño el alcalde Móstoles y los madrileños contra el francés.  España, en general, es un país de héroes, de leyendas, de épica, de martines de la rosa... y de rosas de trapo.

                      DESHUMANIZACIÓN Y MELÓN
   
         Vamos a suponer que a mí, romántico infame y cabrón más que Byron, se me ocurre llamar asesinos a los médicos, a todos, y yo estuviera amparado por la constitución de Prometeo al decirlo, y fuera intocable por Satanás, y aún por nadie, y por Larra, que faltó cuando hacían falta más…larras. Fuera yo, porque me sale a mí, como a Espronceda, de los cojones educados, una inyección catedralicia en las vidrieras el otro mundo en éste.  
    A los médicos, supongámonos que los llamara, en forma de tropo, incluso aviesos criminales de pesebre consentido en la calle Zorrilla, o, campanada de insolencia vaga y mortuoria, y dijera también… “¡Ojalá, le tocara a sus madres, o a quien más quisieran! Su propia medicina de primperám para todos, no es mala tragedia.
   Dejemos de lado las suposiciones ciertas y hagámosle caso a los melones. Melón también es índice y proclama de cerebro vacío, y la justicia un gustirrinín macabro  de dar por el culo al ciudadano. Matar es gratis desde la ciencia que no se tiene de pies. Mece el viento la mies de mayo, cuando en noviembre no hay dios que sostenga el sayo de la muerte.

 

      GALENILLOS A PROA
Porque la justicia no os ajusticia
por tardía y bastarda para el pobre, 
acucio tempo in extremis
y le doy primpehostias a los jeringas
                      castellanos
de la guareñosa podedumbre galena,
aún homínidos en la raza
                                     que engrandeciera Hipócrates.

Hácense presentes sus santas madres en mi memoria
por lo que de callejeras les toca,
cuando saltan a mis ojos
                                          las lágrimas
                                                               por la mía.

Sí, me acuerdo de vosotros a cada instante,
en cada espacio que respiro,
                                                  y sabed,
                                                  locos de la rutina,
que el modo especial con que os desprecio
y quisiera veros putrefactos,
no respeta ni a Dios en mi presente acto,
ni al infierno ni a nadie,
                                        sabedlo,
pues os quiero sufriendo,
guillotinados e hijos vivientes de muertas vivientes,
                                    gatitas de callejón
                                                                  y tugurio,
que
un día os llevaron en su fajo
para vergüenza de los humanos,
porque abortos de la medicina sois,
                                                        sois,   
de la raza humana, el suplicio
y el destierrodolor,               y el odio
envenenado
                   y   profundo    
de mi conciencia arrebatada. 

 

PD: Feliz verano 2010,
cleptómanos de la vida,
ladronzuelos perros y vagos
Generoso, Sevilla
Benito y Cuadrado,
en nombre de Florencia
Toribio Sevillano…
que en paz descanse
gracias a vuestro
concienzudo trabajo.

Alfonso Toribio